Contratar servicios: por qué sí es una buena idea

¿Debería contratar un servicio de suscripción o sigo probando opciones gratuitas?

Los teléfonos, tabletas y ordenadores son herramientas con un rol fundamental en la vida moderna. Conocer cómo usarlas de manera adecuada y sacarles el máximo provecho puede mejorar nuestra experiencia.

No obstante, si no se está familiarizado con la tecnología, este inabarcable campo puede resultar abrumador.

En este artículo vamos a tratar los servicios de pago disponibles a través de nuestros aparatos. Veremos qué son, qué alternativas hay, cómo utilizarlos adecuadamente y qué motivos existen para usarlos.

¿Qué son los servicios de suscripción?

Los dispositivos digitales sólo traen por defecto los programas más simples. Aquellos que garantizan que el aparato sea funcional. Para poder realizar tareas especializadas suele necesitarse alguna aplicación adicional.

¿Quieres escuchar música? Necesitarás una aplicación para ello. ¿Quieres ver una película? Tampoco podrás hacerlo si no cuentas con el software oportuno. Además, muchas experiencias como periódicos, clubes de lectura y similares se han pasado por completo a la vía virtual. Para poder acceder a estos contenidos también necesitarás alguna aplicación extra.

Hay programas de todo tipo: aplicaciones para escribir texto, reproductores de vídeo o música, libros digitales y audiolibros, navegadores de internet, gestores de correo electrónico… Dependiendo de la tarea que deseemos completar es necesario instalar uno u otro programa en nuestro dispositivo.
Todos estos programas pueden ser gratuitos o pagados.

Al usar aplicaciones gratuitas el usuario no incurre en ningún coste directo. Estas aplicaciones suelen ser muy básicas pero también muy populares. Además, el usuario «paga» de alguna otra forma. Puede ser viendo anuncios, instalando programas adicionales en su dispositivo o cediendo parte de su información personal y hábitos de consumo. Por lo general, estas compensaciones son poco más que un incordio. Usar un programa gratuito puede estar justificado.

Por otro lado están las aplicaciones pagadas. Las aplicaciones que ya ofrecen una funcionalidad completa al adquirirlas suelen requerir una compra en forma de pago único antes de poder usarla. Es el caso, por ejemplo, de aplicaciones que nos permiten hacer copias de seguridad, retoques sencillos a imágenes o juegos que no se actualizan con nuevo contenido periódicamente.

Por otro lado, el desarrollador o servicio puede requerir un pago de forma periódica en forma de suscripción. Esta forma de pago se adapta a servicios que nos incluyen contenido con derechos de autor, como películas y series en Netflix y HBO, música y audiolibros, noticias, etc. El desarrollador o prestador del servicio debe pagar para darnos acceso a este contenido, y por tanto debemos hacerlo nosotros.

También el pago de suscripción se adapta bien a las aplicaciones que son actualizadas contínuamente con nuevo contenido y mejoras, como los juegos, aplicaciones profesionales de retoque de imagen con configuraciones actualizadas, etc. El usuario puede disfrutar del programa mientras lleve sus mensualidades al día.

Funcionan del mismo modo que otros servicios que conocemos bien. Un consumidor paga la factura del agua, del gas o de la electricidad cada mes pues ha hecho uso del servicio. Si un mes no paga, la empresa proveedora corta el suministro.

En el ámbito del entretenimiento también hay ejemplos similares con los que estamos más familiarizados. Si los canales que nuestra televisión sintoniza no tienen una programación interesante siempre podemos recurrir a la televisión de contrato. Tendremos que pagar una cuota mensual pero a cambio tendremos mejores programas y más variedad entre la que elegir.

En Bleta, nuestra tablet para la gente mayor, incluimos algunas aplicaciones pagadas de gran valor y opciones gratuitas de calidad para otras.

Los servicios de streaming ofrecen muchas ventajas, pero deben pagarse al contener contenido con derechos de autor
Imagen de FrankundFrei en Pixabay
Los servicios de streaming ofrecen muchas ventajas, pero deben pagarse al contener contenido con derechos de autor
Imagen de FrankundFrei en Pixabay

¿Es mejor usar un programa gratuito o un servicio de suscripción?

Decidir qué es más conveniente, si una aplicación gratuita o una por la que haya que pagar, depende por completo de cómo se vaya a usar.
Cuando necesitemos un servicio de forma anecdótica y no se prevea que se vaya a utilizar con regularidad tiene más sentido decantarse por una opción gratuita si es que existe. Por el contrario, si la tarea que queremos ejecutar va a consumir muchas horas es preferible optar por una aplicación que haga nuestra vida más fácil. Veamos algunos ejemplos.

Para leer al respecto de las últimas noticias el periódico siempre ha sido nuestro fiel amigo. En la actualidad los periódicos ofrecen suscripciones a sus publicaciones. EL PAÍS, La Vanguardia, El Mundo, ABC y muchos otros periódicos cuentan con sus contrapartidas virtuales. El acceso a estos diarios es parcialmente gratuito. El lector puede consultar los últimos acontecimientos pero no podrá leer las noticias más importantes, pues estas están bloqueadas por defecto. Para disfrutar de los artículos de investigación, las crónicas y las nuevas más jugosas es necesario contar con una suscripción mensual al periódico.

Alternativamente, existe en internet toda una maraña de blogueros que se dedican a cubrir la actualidad. Muchos de estos aficionados al periodismo no tienen la misma credibilidad ni están tan afianzados pero ofrecen sus contenidos de forma gratuita casi siempre.

Por otra parte, existen proyectos como Maldita.es, que es gratuito pero vive de las donaciones para que su red de periodistas y expertos desgranen la desinformación por las redes y muchos medios. Es responsabilidad del lector cribar qué fuentes son de confianza y a cuáles quiere apoyar.

Si lo que buscamos en nuestro dispositivo es entretenimiento audiovisual, entonces hay múltiples opciones pagadas como HBO, Prime Video, Netflix, Disney+ o Hulu. Cada una de estas aplicaciones cobra una vez al mes y a cambio el consumidor tiene la posibilidad de disfrutar de las últimas novedades cinematográficas. Estas marcas ofrecen grandes producciones y cuentan con catálogos curados repletos de metrajes de alta calidad. Si estás buscando una película o documental con derechos de autor (por ejemplo el último taquillazo hollywoodiense), tu mejor opción es contratar uno de estos proveedores. Cabe mencionar también que muchas de estas plataformas tienen exclusividades. Tener acceso a dos o más de estas plataformas puede tener sentido.

Entre las opciones gratuitas podemos mentar YouTube, Vimeo o Twitch. Estas tres opciones ofrecen vídeo o retransmisiones en directo creados por individuos que lo hacen por negocio o afición. La producción es mucho más humilde pero pueden encontrarse auténticas joyas de las que disfrutar y a las que apoyar económicamente de forma voluntaria.

Cuando queremos escuchar música no tenemos por qué limitarnos a sintonizar la radio de toda la vida. Apps como Spotify o Soundcloud nos permiten montar nuestras propias listas de reproducción. De este modo podemos formar una banda sonora a nuestro gusto, constituida por las pistas que más nos emocionen. Soundcloud suele alojar a artistas alternativos pero en Spotify encontrarás todos los artistas famosos, las canciones del verano y aquellas canciones inolvidables que deseemos revivir. Concha Piquer, Jorge Sepúlveda, Luis Mariano, Sara Montiel y Rafael, entre otros, tienen todo su repertorio disponible en Spotify.

Estos dos programas tienen una versión gratuita en la que tendremos que escuchar anuncios de vez en cuando y otra de suscripción por mensualidades en las que la experiencia es ininterrumpida. Hay otros servicios conocidos ofreciendo contenido con la misma calidad y diferentes precios que los dos ejemplos anteriores, es buena idea indagar en la oferta y comodidad que nos ofrece cada opción.

Antes de seleccionar qué programa se adecúa más a nuestras necesidades es necesario dedicar un tiempo a investigar qué ofrecen y qué alternativas hay. Para esto, motores de búsqueda como Google, Bing o DuckDuckGo son de gran ayuda.

¿Por qué usar un programa de pago?

Las razones concretas que justifican usar un programa pagado tienen relación directa con la finalidad del programa. Independientemente de que así sea, los motivos suelen caer en alguna de las siguientes categorías:

  • Dispone de herramientas que el gratuito no tiene
  • Está mejor optimizado y nos ayuda a ahorrar tiempo
  • Está mejor diseñado y resulta más fácil aprender a usarlo
  • Cuenta con un servicio de atención al cliente de mayor calidad
  • Monopoliza contenido no disponible en otras plataformas
  • Incluye contenidos con derechos de autor
  • Ofrece una experiencia libre de anuncios, interrupciones e intrusiones

En especial, los programas gratuitos no pueden distribuir contenidos protegidos por derechos de autor. Las canciones de artistas reconocidos, los libros de autores consagrados y las películas de las mejores productoras no estarán disponibles en un programa gratuito pues no hay viabilidad económica para hacerlo. Si nos encontramos con estos artículos en una aplicación libre lo más probable es que se trata de contenido distribuido ilegalmente.

Las aplicaciones gratuitas y de calidad que sustituyen a los diferentes servicios suelen requerir que el usuario encuentre y adquiera (de forma legal, aunque esto es responsabilidad del usuario) el contenido que desee consumir, lo almacene y configure para poder reproducirlo a través de la aplicación gratuita. Usar de forma segura software gratuito requiere conocimientos adicionales, una mayor inversión de tiempo en el aprendizaje y cierto dominio sobre las opciones de configuración y personalización.

Por lo general, contar con un programa pagado de calidad suele ser una experiencia libre de imprevistos. Las cuotas mensuales pueden cancelarse en cualquier momento. Para hacerlo podemos seguir los pasos indicados en nuestro perfil de usuario o cuenta. Si esto es demasiado complicado siempre queda la opción de cancelar el abono directamente desde la cuenta bancaria que hayamos conectado.

Claro está, siempre es responsabilidad del usuario investigar de forma metódica qué alternativas gratuitas existen al problema en cuestión que quiere solventar. En muchas ocasiones las opciones gratuitas no tienen nada que envidiar a aquellas donde es necesario pagar: ¿acaso hay alguien que no use WhatsApp gratis para comunicarse con la familia en vez de usar algún programa de mensajería pagado como Slack o Protonmail? Pero para conversaciones de trabajo, esas otras opciones son mucho más interesantes.

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