Qué es la brecha digital

¡Hola! Soy Xavi de Bleta. Seguramente habrás oído en las noticias sobre la brecha digital y los problemas que genera en las personas mayores, porque está a la orden del día. No son los únicos que la sufren, ni su solución es inmediata. Aun así, es nuestra misión romperla pedazo a pedazo, así que vamos a analizarla para saber encontrar dónde poner soluciones.

El mundo está cada vez más digitalizado: para trabajar, hacer gestiones rutinarias, comunicarnos con nuestros seres queridos, estar informado y entretenido necesitamos acceso a dispositivos, conexión a internet y aprendizaje. Sin embargo, muchas personas no tienen el mismo acceso a esas tecnologías tan necesarias por diferentes motivos.

Consecuencias de la brecha digital

Desigualdad

No tener acceso a muchas de las gestiones rutinarias como las cuentas bancarias, los gastos de suministros, el sistema de salud o trámites administrativos hace que no todos tengan las mismas oportunidades. Eso se puede traducir en no tener un mismo acceso al trabajo, al precio de suministros o al comprar bienes e incluso no estar a tiempo o perder prioridad en una lista de espera, que puede ser de salud u otros temas importantes.

Dependencia

No poder hacer o incluso estar enterado uno mismo de las cosas que hemos mencionado anteriormente añade un grado de dependencia muy grande a muchas personas que podrían hacerlos por sí mismas. Esto frena el desarrollo personal en personas jóvenes y empeora en gran medida la independencia de las personas según envejecen, complicando tareas que sus capacidades físicas y cognitivas sí les permitirían.

Aislamiento

Además, con las tecnologías digitales nos comunicamos con nuestros seres queridos, nos informamos y nos entretenemos. Gran parte de las interacciones sociales se basan en comentar intereses comunes y eventos culturales o sociales a nuestro alrededor. Complicando el acceso a ellas, las personas quedan aisladas.

Causas de la brecha digital

Desconocimiento y alfabetización digital

Igual que la alfabetización del lenguaje escrito nos da acceso a leer muchísima información y también escribir para comunicarla por muchos medios, la alfabetización digital (saber utilizar las tecnologías digitales) nos conecta con mucha información y entretenimiento y nos permite interactuar con ella, participando incluso.

La alfabetización digital toma muchas más formas que la tradicional: tratar de entender qué dispositivo es el que estamos usando, cómo movernos por él, dónde se guardan los datos, de quién provienen y un muy largo etcétera. Con eso nos damos cuenta de que todos estamos en nuestro camino de la alfabetización digital, y nuevos retos de aprendizaje aparecen según nuevos paradigmas digitales aparecen. Basta con aprender a hacer todas las gestiones bancarias desde su aplicación para que tengamos que saber sobre los cientos de criptomonedas y las implicaciones que tienen.

La cultura de internet ha incluido un sentimiento general de “apréndelo tú mismo, está todo a tan solo una búsqueda si sabes cómo preguntar”. Esto es muy beneficioso, porque saber aprender es el mejor aprendizaje. Sin embargo, vivir en esa cultura puede hacer que fácilmente perdamos la paciencia o hagamos tirar la toalla a aquellos que están en sus primeros pasos en el aprendizaje digital. No debemos dejar a nadie atrás.

Dificultad de acceso

Hay varios elementos más tangibles para usar las tecnologías. Los dispositivos a utilizar, los programas compatibles con la versión del sistema y contenido (que pueden requerir de compras o licencias), la conexión a internet y electricidad y el acceso a formación y acompañamiento son imprescindibles para su uso.

También se relaciona con la capacidad física que requiere interactuar con esas tecnologías.

Descorazonamiento

Ante las causas anteriores de brecha digital, una persona puede creer (o puede hacérsele creer) erróneamente que no está hecha para las tecnologías, o viceversa. Los estigmas juegan un gran papel negativo en el abandono de las tecnologías digitales. Ello lleva a la pérdida de motivación, que frena mucho el aprendizaje y ensancha la brecha según el tiempo y el desarrollo tecnológico avanzan.

¿Solo a mayores? A quiénes afecta la brecha digital

La brecha digital se siente de forma diferente en distintas personas. Cuando miramos su origen, hay varios motivos por los cuales una persona puede sufrir la brecha digital, y cada uno se traduce en unas dificultades concretas. Esta perspectiva demográfica nos puede ayudar a entender sus orígenes y a qué dificultades se enfrenta una persona mirando a la combinación de sus componentes que tiene aquella persona en concreto.

Brecha por edad

En las personas del colectivo de más edad (75+) encontramos una tasa de adopción digital mucho más baja. Esto no se debe a que sean menos capaces de aprender, ni mucho menos.

A diferencia de otras generaciones más jóvenes, generalmente los desarrollos en tecnología digital han aparecido en momentos vitales en los que no los necesitaban para hacer lo que habían hecho anteriormente, como comunicarse, aprender y estudiar, trabajar y muchas otras gestiones de la vida diaria. Algunos han ido adoptándolas y aprendiendo, alfabetizándose digitalmente, pero como grupo han tenido una adopción más lenta.

Además, la edad a este colectivo le introduce algunas complicaciones. Las generaciones a las que pertenecen y el envejecimiento les añaden orígenes de la brecha digital como los siguientes que trataremos: de género, de accesibilidad y económicos.

Sin embargo, en los recientes años se han digitalizado muchos más aspectos de la vida diaria. Actualmente, la pandemia de Covid-19 ha acelerado esta digitalización al impedir los medios tradicionales y se ha puesto de manifiesto que la digitalización no puede dejarlos atrás. Algunos ejemplos son las gestiones bancarias rutinarias que se han desplazado a los portales web, aplicaciones y cajeros automáticos, de las gestiones gubernamentales o de suministros eléctricos y demás.

Pero no sirve como excusa: no podemos decirles que por su edad no podrán usar la tecnología digital hasta que se lo crean. Es su derecho ser ciudadanos activos, informados y conectados. Por ello debemos ponerlas a su alcance, junto con formaciones, acompañamiento y lo que necesiten para empoderarles como al resto de ciudadanos.

Brecha por género

En la actualidad, muchos programas trabajan romper las brechas de género en los sectores tecnológicos, como por ejemplo Mujeres STEAM.

Si además miramos la brecha de género en personas de generaciones mayores, encontramos una brecha muy ancha ya existente y que puede interferir en los intentos de empezar un camino de aprendizaje digital. Es muy importante reconocer su existencia y tratar los estigmas y otras causas para que no se perpetúe al intentar introducirles a las tecnologías digitales.

Brecha por accesibilidad

Dificultades visuales, auditivas, motoras o cognitivas suelen ser las más reconocidas y las más directamente tratadas. Las consecuencias típicas son no poder utilizar la tecnología independientemente, por no poder interactuar con ella, ya sea por no poder percibirla o entenderla (ver, escuchar o entender lo que nos dice) o por no poder responderla físicamente (tocar o deslizar una pantalla o hablar).

Botones grandes, lectores en voz alta del texto en pantalla o mensajes recibidos, pulsadores externos e interfaces con diseño simplificado son algunas de las soluciones más reconocibles a este tipo de brecha digital, y la mayoría entiende qué pretenden resolver cuando se explican.

Pese a lo extendidas que están estas necesidades en la población general, la mayoría de dispositivos, sistemas operativos y programas no están preparados para cubrir esas necesidades o sus soluciones quedan a medio camino sin seguir recibiendo más desarrollo activo.

Brecha económica

Las personas con dificultades económicas en países económicamente desarrollados tienen más complicado el acceso a los dispositivos electrónicos como ordenadores, smartphones y tablets, a sus programas y contenido, que a menudo requieren de pagos periódicos para usarse.

Esta situación es todavía más acentuada en países en que el salario medio o el valor de su moneda son menores respecto a los países para quienes los dispositivos son fabricados. Puede ir acompañada de una infraestructura no actualizada, como puede ser el ancho de banda de internet.

La dificultad económica de acceder a la tecnología se traduce en que las personas que sufren de esta componente de brecha digital tienen que usar modelos a menudo antiguos y desactualizados, que no siempre reciben soporte técnico del dispositivo y los programas y servicios que usan. Por ejemplo, pueden encontrarse a menudo con que versiones recientes (o incluso, las únicas funcionales) ya no sean compatibles con el dispositivo y sistema operativo que tienen.

En casos todavía más extremos, hay personas que no han tenido prácticamente ningún tipo de acceso a esa tecnología digital. Para ellas, la falta de alfabetización digital les puede resultar problemática en muchos ámbitos, como las oportunidades laborales, la competitividad o el acceso a información y otros recursos.

Para romper la brecha digital hay que facilitar el acceso, romper estigmas y ofrecer formación con un acompañamiento digital.
Foto de Michaela en Pexels

El objetivo: superarla

¡No estamos hablando de la brecha digital si no es para romperla! Esta es directamente la misión de Bleta: poner todos los varios recursos para que todos hagamos nuestro camino en la tecnología digital. En la actualidad estamos trabajando para romper la brecha digital en las personas mayores, con el objetivo de romperla para todos según avanzamos.

Mirando esta brecha digital de la forma más simple, se suele reconocer solamente la dificultad de acceso y desconocimiento. Por eso tradicionalmente se ha tendido a comprar un dispositivo de baja calidad o incluso uno paternalista que solo permita hacer un par de funciones, pero no incentive a usar más funciones que pueden ser de gran beneficio según se va alfabetizando digitalmente.

Pero la experiencia nos dice lo contrario: simplemente comprar un dispositivo no es suficiente. Hay que ofrecer una combinación de otras soluciones para que una de las causas, como la falta de alfabetización digital, no pese demasiado y el camino de aprendizaje digital no se abandone o se quede frustrado por falta de recursos.

Facilitar el acceso

El acceso a la tecnología digital debe ocurrir a varios niveles. Por un lado, los dispositivos tienen que estar preparados para los que los usarán, no olvidándose de nadie que esté haciendo sus primeros pasos o tenga necesidades especiales. También deben incluir adaptaciones opcionales configurables para que la diversidad funcional no impida su uso.

Además, las ayudas económicas en la adquisición o alquiler de los dispositivos o servicios ayudan a superar las barreras económicas y de infraestructura.

Romper estigmas

Los estigmas alrededor de quienes sufren la brecha digital, como si fuera su culpa sufrirla, frenan a muchos, ya sea por su desconocimiento o descorazonamiento. Incluyéndoles en el debate tecnológico y comunicar que la tecnología se hace también para ellos, que forman parte del todo, es un gran factor en la actitud de aprendizaje para adquirir la alfabetización digital.

Formación

El aprendizaje, sobre todo en los primeros pasos digitales, tiene que apoyarse en recursos preparados para ello. Modos sencillos como el modo kiosco, que solo permite usar una aplicación, tutoriales, servicios e interfaces con diseño sencillo, talleres y formaciones presenciales, son de gran valor para que los usuarios avancen en su camino digital.

La formación debe ir introduciendo las habilidades de autoaprendizaje para ir ganando autonomía. Sin embargo, asumir que el usuario tendrá estas herramientas desde el principio es muy contraproducente.

Acompañamiento digital

De la solución anterior entendemos que un acompañamiento al aprendiente puede marcar la diferencia. Estar disponible para solucionar problemas, explicando por qué se originan y cómo se arreglan, instalar y configurar los programas para que los primeros usos estén ya preparados y dar ánimo y paciencia, son gestos pequeños, a menudo poco valorados, pero que son un componente de gran valor para el acompañado.

Conclusiones

Romper la brecha digital es un reto muy ambicioso, pero se la tenemos jurada. Vamos a seguir poniéndote al alcance las herramientas para que la tecnología digital esté en manos de todos, sobre todo de las personas mayores. En futuras publicaciones trataremos individualmente los temas presentados aquí. ¡Hasta la próxima!

Xavi

Aprender más

Te recomiendo seguir leyendo sobre qué es la brecha digital en los siguientes enlaces:

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